Hace meses que no escribo en mi cuaderno de bitácora, “mi bitácora el ordenador” “mi cuaderno los bits”. Hace meses desde que empezará mi exilio. Siempre he sido un romántico al pensar en el exilio; debía ser en una isla pequeña, azotada de vientos, de miradas perdidas, melenas airadas como si quisieran escaparse en volandas pajareras juguetonas con el viento.
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