Sigo con la misma medicación, tenía esperanzas de que a estas alturas habría cambiado algo, pero todo sigue más o menos igual. Me debo de haber equivocado de exilio porque hay dos clases: el dorado y el forzado. Ejemplos de ellos tenemos, el primero en el mar de Liguria, mar casero donde los haya, en la isla de Elba; el segundo, en el océano Atlántico, mar en expansión, en la isla de Santa Elena. Claro queda que el mío es el segundo donde las dificultades son mayores, llevo dos meses intentando darme de alta en la biblioteca pública y todavía no lo he conseguido, siempre hay alguna dificultad insalvable, pero no pienso darme por rendido y al final lo conseguiré, ¡pero leñe, tan díficil son los papeleos!.
Exilio y Depresión.
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